Puntos clave

  • Etiquetar y decorar una botella no es un detalle de diseño: es una decisión técnica que afecta a la resistencia al lavado, a la vida útil de la imagen de marca y al cumplimiento normativo de cada mercado.
  • Existen cuatro familias principales de marcado —etiqueta de papel, etiqueta plástica o autoadhesiva, serigrafía y esmaltado, y estampado en caliente— y cada una se comporta de forma distinta frente a la humedad, la abrasión, el frío y el hielo.
  • La zona de etiqueta y la zona de agarre deben definirse antes de fijar el molde, porque el consumidor sostiene la botella con la mano y el roce continuo es la causa más frecuente de deterioro de la decoración.

Una botella puede ser técnicamente perfecta y fracasar comercialmente por culpa de su etiqueta. Se despega en la nevera, se borra al sacarla del hielo, se raya en el transporte, pierde contraste con el tiempo o simplemente no comunica lo que la marca quiere comunicar. En el mercado hispanohablante, donde el consumo de cerveza, vino, licores, zumos y aguas es intensivo y muy ligado al consumo en frío, el comportamiento de la etiqueta en ambiente húmedo es un criterio de compra tan importante como el precio.

Etiquetar y decorar son además dos caminos distintos. La etiqueta es un elemento añadido que se pega sobre el vidrio; la serigrafía y el esmaltado forman parte de la superficie del envase y no se despegan. Cada solución tiene su lógica de coste, su cantidad mínima, su resistencia y su impacto en el reciclaje. Elegir mal no solo cuesta dinero: puede obligar a repetir una producción completa de etiquetas ya impresas o a retirar un lote del mercado.

Esta guía está dirigida a importadores, bodegas, cervecerías, destilerías, envasadores y marcas propias que necesitan definir el marcado de sus envases de vidrio al por mayor. Recoge los criterios que conviene resolver antes de pedir oferta: tipo de marcado, elección del soporte y de la cola, comportamiento en ambiente húmedo, serigrafía y esmaltado, estampado en caliente, distribución de la zona de etiqueta y de la zona de agarre, pruebas de abrasión y de lavado, y normativa aplicable.

Botellas de vidrio con etiqueta autoadhesiva y zona de etiqueta definida para producción al mayoreo

Definir la zona de etiqueta antes de fijar el molde evita que la etiqueta invada la zona de agarre o la curvatura del hombro.

Por qué el marcado condiciona el resultado comercial de un envase

El marcado es el punto de contacto entre el producto y el comprador en la estantería. Es lo que transmite el nombre, el origen, la variedad, el grado alcohólico, las advertencias y el precio, y es también lo que crea la primera impresión de calidad. Una botella de vidrio grueso con una etiqueta mal pegada, con bordes levantados o con colores apagados, comunica exactamente lo contrario de lo que pretende: descuido.

En segundo lugar, el marcado es un elemento funcional. Una etiqueta que se despega con la humedad impide leer la información obligatoria, y una decoración que se borra con el hielo deja el envase sin identificación en el peor momento, cuando el consumidor lo tiene en la mano. En categorías de consumo en frío, este riesgo es real y frecuente, y se resuelve con una combinación adecuada de soporte, cola y tratamiento superficial.

En tercer lugar, el marcado tiene consecuencias legales. La información obligatoria de un producto alimentario o alcohólico tiene que ser legible, indeleble y estar presente durante toda la vida útil del envase. Si una etiqueta se cae o se vuelve ilegible, el producto puede considerarse mal etiquetado, con el riesgo comercial y sancionador que eso implica. Diseñar la etiqueta pensando en su resistencia no es un lujo, es parte del cumplimiento.

Por último, el marcado afecta al reciclaje. Una etiqueta difícil de separar o una tinta incompatible con el proceso de reciclado del vidrio añaden complejidad y coste al final de la vida del envase. En mercados con normativa de residuos de envases y responsabilidad ampliada del productor, esta consideración puede traducirse en tasas más altas y en requisitos de ecodiseño que conviene anticipar.

Tabla comparativa: tipo de marcado, resistencia y aplicaciones

La siguiente tabla compara las principales familias de marcado utilizadas sobre envases de vidrio. Es una referencia de proyecto: el comportamiento real depende del soporte concreto, de la cola, del tratamiento del vidrio y de las condiciones de uso, y debe verificarse con pruebas antes de aprobar la producción.

Tipo de marcadoTecnologíaResistencia en húmedoAplicaciones típicas
Etiqueta de papel con cola solubleEtiquetado en frío o en caliente con adhesivo de base acuosaBaja frente al hielo y a la inmersión prolongadaVino tranquilo, licores de consumo en seco y productos de bodega
Etiqueta de papel con cola resistente a la humedadAdhesivo modificado de base acuosa o hotmeltMedia, buena para nevera sin inmersiónCerveza, zumos refrigerados y bebidas de consumo doméstico
Etiqueta autoadhesiva de plásticoFilm de polipropileno o poliéster con adhesivo acrílicoAlta, incluso con hielo y condensaciónCerveza artesanal, bebidas con gas y productos de consumo en frío
Etiqueta de papel metalizadoSoporte papel con laminado metálico y adhesivo resistenteMedia, sensible a la abrasión de bordesEspumosos, licores premium y ediciones especiales
Serigrafía con tinta UVImpresión directa sobre vidrio y curado ultravioletaMuy alta, no se despega ni se deslizaBotellas reutilizables, hostelería, cerveza y ediciones de marca
Esmaltado o vitrificadoTinta cerámica cocida a alta temperatura sobre el vidrioMuy alta, resistente al lavado industrialEnvases retornables, aguas premium y decoración permanente
Estampado en caliente (hot stamping)Transferencia de lámina metálica por presión y calorMedia a alta, con brillo y relieveLicores, destilados premium, perfumería y ediciones limitadas
Sleeve retráctilPelícula termocontráctil que envuelve la botella completaAlta, pero dificulta el reciclaje del vidrioBebidas de gran rotación y productos con mucho texto legal

La lectura de la tabla deja una idea clara: no existe una solución universal. Un vino tranquilo que se consume en la mesa tolera perfectamente una etiqueta de papel con cola tradicional, y ese papel forma parte de su estética. Una cerveza artesanal que se sirve en cubo de hielo necesita una etiqueta plástica o una serigrafía, porque el papel con cola soluble se despegará. Un envase retornable que se lava decenas de veces solo admite esmaltado cocido o serigrafía de alta resistencia. Elegir el marcado es, en realidad, elegir el uso.

Botellas de vidrio decoradas con serigrafía UV y esmaltado permanente para cerveza y bebidas

La serigrafía con curado ultravioleta imprime directamente sobre el vidrio y elimina el riesgo de despegue en ambiente húmedo.

Etiqueta de papel frente a etiqueta plástica

La etiqueta de papel es la solución más antigua, la más extendida en vino y licores y, en muchos casos, la más elegante. Su gran ventaja es la calidad de impresión: el papel admite texturas, relieves, tintas especiales, laminados y acabados que transmiten tradición y cuidado. Su punto débil es la humedad. El papel absorbe agua, se hincha, se ondula y, si la cola es soluble, acaba desprendiéndose. En un producto que se enfría y se saca de la nevera repetidamente, este proceso se acelera.

Para mejorar el comportamiento del papel en ambiente húmedo se actúa en tres frentes. El primero es el soporte: se usan papeles con tratamiento superficial o laminados que reducen la absorción de agua. El segundo es la cola: se pasa de adhesivos de base acuosa a adhesivos modificados o de base disolvente, que mantienen la adherencia en condiciones de condensación. El tercero es la preparación del vidrio: una superficie limpia, sin residuos de desmoldeante ni de polvo, mejora mucho la adherencia del adhesivo.

La etiqueta autoadhesiva de plástico, habitualmente en film de polipropileno o de poliéster, resuelve el problema del agua. El film no absorbe humedad, mantiene la forma y no se ondula, y los adhesivos acrílicos mantienen la adherencia sobre vidrio frío y condensado. Es la solución habitual en cerveza artesanal, en bebidas con gas y en cualquier producto que se sumerja en hielo. A cambio, el plástico tiene una estética distinta a la del papel, ofrece menos variedad de acabados tradicionales y plantea un problema de reciclaje mayor, porque hay que separar el film del vidrio.

Existen soluciones intermedias muy usadas en el sector. La etiqueta de papel con laminado protector combina la estética del papel con una barrera frente al agua, y es habitual en cervezas de gama alta y en bebidas premium. La etiqueta de papel metalizado añade un efecto metálico que funciona muy bien en espumosos y destilados. Y la etiqueta de plástico transparente permite ver el vidrio y el contenido, un recurso muy eficaz en botellas de color singular o con formas trabajadas.

La decisión entre papel y plástico se toma, por tanto, en función del uso previsto y del posicionamiento. Si el producto se consume en un entorno seco, en la mesa, el papel es una elección perfecta. Si el producto se consume en frío, con hielo o en nevera portátil, el plástico o una serigrafía son la respuesta sensata. Y si la marca necesita ambos escenarios, existe la combinación de una etiqueta frontal de papel y una identificación secundaria permanente por serigrafía.

Cola, humedad y tenacidad de la etiqueta

La cola es el componente que decide si una etiqueta se mantiene en su sitio. En etiquetado de vidrio se distinguen tres grandes familias de adhesivo. La primera es la base acuosa, la más común y la más económica, que se activa con agua o con calor y se usa en máquinas de etiquetado tradicionales. La segunda es la base disolvente, con mayor resistencia a la humedad y a la temperatura, muy usada en aplicaciones exigentes. La tercera es el hotmelt, un adhesivo termoplástico que se aplica en caliente y ofrece una adherencia inicial muy alta y un buen comportamiento en frío.

La tenacidad de la etiqueta no depende solo de la cola. Influyen también el gramaje y la rigidez del soporte, la forma de la etiqueta, la curvatura de la superficie, la temperatura de aplicación y la presión ejercida por la etiquetadora. Una etiqueta aplicada sobre un vidrio frío, con una superficie húmeda o con polvo, desarrollará bordes levantados aunque la cola sea excelente. Por eso el control empieza en la línea: la limpieza del envase y la estabilidad de las condiciones de etiquetado son tan importantes como el material.

Un problema típico en ambiente húmedo es el levantamiento de las esquinas. La etiqueta se pega bien en el centro, pero los bordes se despegan ligeramente y, con la condensación, el agua penetra por debajo y acelera el desprendimiento. Para evitarlo se usan etiquetas con formas redondeadas en los ángulos, adhesivos de mayor energía superficial y, en algunos casos, un pequeño solapamiento envolvente que fija el borde contra el vidrio. Estos detalles, que parecen menores, marcan la diferencia entre una etiqueta que aguanta y otra que no.

Hay que considerar también la temperatura de conservación. Un producto que se mantiene en frío durante semanas somete a la etiqueta a ciclos de condensación repetidos. Cada vez que la botella sale de la nevera y vuelve a entrar, el agua se condensa en la superficie y ejerce presión sobre el adhesivo. Un adhesivo pensado para temperatura ambiente puede fallar en este ciclo, así que la prueba tiene que reproducir las condiciones reales de uso y no solo una inmersión puntual.

Serigrafía y esmaltado: cuando la decoración es el envase

La serigrafía consiste en imprimir tinta directamente sobre el vidrio a través de una malla, con una tinta que después se cura con radiación ultravioleta. El resultado es una decoración integrada en la superficie, que no se despega, no se desliza y no se ve afectada por la humedad. Es la solución natural para envases que se enfrían con hielo, para envases reutilizables y para marcas que quieren una imagen muy limpia, con menos etiqueta y más superficie de vidrio visible.

La tinta de serigrafía ultravioleta se cura en segundos, es muy resistente a la abrasión y admite colores vivos, opacidad total y acabados especiales. Su límite es que no alcanza la riqueza de matices de la impresión sobre papel y que la cantidad mínima por diseño suele ser más alta, porque exige preparar una malla por color y ajustar la máquina. En proyectos de gran volumen, ese coste se diluye y la serigrafía resulta muy competitiva; en proyectos pequeños, la etiqueta sigue siendo más económica.

El esmaltado, también llamado vitrificado, va un paso más allá. La tinta es de naturaleza cerámica y se cuece a alta temperatura, de modo que queda fundida con el vidrio y adquiere una resistencia extraordinaria. Un envase esmaltado soporta el lavado industrial repetido, el frotamiento intenso y las condiciones más duras de hostelería, y por eso es el acabado habitual en botellas retornables y en envases que se reutilizan muchas veces. A cambio, el proceso es más complejo y más caro, y la cantidad mínima es aún más alta.

Existe también la combinación de serigrafía y etiqueta. Muchas marcas imprimen por serigrafía el logotipo o una línea de identidad permanente y reservan la etiqueta para la información variable, como la añada, el lote o las advertencias. Esta estrategia permite cambiar la etiqueta sin tocar la decoración permanente y asegura que la marca siga visible incluso si la etiqueta se deteriora. Es una solución elegante y muy usada en cerveza artesanal y en destilados de autor.

Para entender cómo se combinan estos acabados con otros tratamientos del vidrio, la guía de vidrio esmerilado y decoración al mayoreo describe las técnicas de arenado, esmerilado y lacado y su integración con la serigrafía, lo que ayuda a construir una imagen coherente en toda la gama.

Estampado en caliente y acabados de prestigio

El estampado en caliente, conocido en el sector como hot stamping, consiste en transferir una lámina metálica sobre el soporte mediante presión y calor, de modo que el metal se fija formando un motivo con brillo y, a menudo, con relieve. Es un acabado asociado al prestigio: se usa en licores, destilados, perfumería y ediciones limitadas, donde el dorado, el plateado o el cobre aportan una sensación de valor inmediata.

El estampado puede aplicarse sobre etiqueta de papel y también directamente sobre determinados soportes y decoraciones. Sobre vidrio, se combina habitualmente con serigrafía o con etiquetas preparadas para recibir la lámina. Su principal ventaja es el impacto visual; su principal límite es la resistencia, porque la lámina metálica puede rayarse y perder brillo con el roce. Por eso el estampado se coloca preferentemente en zonas poco manipuladas, como la parte alta de la etiqueta o el cuello, y no en la zona de agarre.

Otros acabados de prestigio son el relieve en seco, que crea volumen sin tinta, el barniz selectivo, que genera contraste entre zonas mates y brillantes, y la tinta de alto grosor, que añade textura. Todos ellos se aplican normalmente sobre la etiqueta y comparten la misma lógica: aportan valor percibido y diferencian el producto en una estantería saturada. También comparten el mismo riesgo, que es la fragilidad frente al roce, y la misma solución, que es reservarlos a zonas protegidas del envase.

Cuando el proyecto busca un acabado metálico permanente y muy resistente, la alternativa es el esmaltado con tinta de efecto, que se cuece sobre el vidrio y no se despega. Es más caro y exige cantidades mayores, pero ofrece un resultado que ninguna etiqueta puede igualar en durabilidad. En proyectos de edición limitada o de gama alta con volumen suficiente, merece la pena comparar ambas opciones antes de decidir.

Zona de etiqueta y zona de agarre: una decisión de molde

La zona de etiqueta es la franja de la botella donde se coloca la etiqueta y debe ser lo más cilíndrica y plana posible, sin curvaturas fuertes ni resaltes. Una etiqueta aplicada sobre una superficie con mucha curvatura se arruga, se levanta en los bordes y no se adhiere bien. Por eso, en el diseño del molde, conviene reservar una zona vertical de geometría regular que garantice una aplicación limpia y una lectura cómoda.

La zona de agarre es la parte que el consumidor sujeta con la mano y que, por tanto, sufre roce, sudor, grasa y, en el caso de las bebidas frías, condensación. Si se coloca una etiqueta de papel en la zona de agarre, su deterioro será rápido e inevitable. Lo correcto es reservar esa franja para el vidrio desnudo o para una serigrafía resistente, y dejar la información y el diseño en las zonas menos manipuladas.

La ubicación del contenido también influye en el reparto. Las botellas de vino se cogen por el cuerpo y por el cuello, así que la etiqueta principal se sitúa en el cuerpo, con una etiqueta trasera para la información legal y una posible etiqueta de cuello con el logotipo. Las botellas de cerveza se cogen por el cuerpo, y la etiqueta frontal suele ocupar una franja amplia, mientras el cuello queda libre o con una etiqueta pequeña. Los licores, de vidrio más grueso y cuello más largo, permiten jugar con etiquetas de hombro y de cuello que refuerzan el carácter premium.

Este reparto debe decidirse antes de fabricar el molde, porque la geometría del envase condiciona dónde puede ir cada elemento. Cambiar la zona de etiqueta después implica cambiar el molde, con el coste y el plazo que eso supone. Es uno de los motivos por los que conviene trabajar con el proveedor de envases, el impresor y el diseñador desde el inicio del proyecto, y no por fases separadas. La elección de la boca y del cierre también forma parte de este diseño conjunto, como recuerda la guía de boca y tipo de cierre de envases de vidrio, y en muchos proyectos se acompaña de una tapa a juego con la decoración, tal como se describe en la guía de tapones y tapas de vidrio.

Pruebas de abrasión y lavado sobre botellas de vidrio con serigrafía y estampado en caliente

Las pruebas de abrasión, inmersión y lavado determinan si la decoración resiste el uso real antes de aprobar el lote de producción.

Pruebas de abrasión, inmersión y lavado

Ninguna decoración debería aprobarse sin pruebas. Las tres más habituales son la prueba de abrasión, la prueba de inmersión en agua o hielo y la prueba de lavado, y cada una responde a un escenario de uso distinto. La prueba de abrasión simula el roce del envase con otros envases y con las manos, y se realiza con un equipo que frota la superficie un número determinado de veces bajo una fuerza controlada. El resultado se evalúa por pérdida de tinta, cambios de color o aparición de rayas.

La prueba de inmersión reproduce el consumo en frío: se sumerge la botella en agua con hielo durante un tiempo determinado y se observa si la etiqueta se levanta, se despega o pierde legibilidad, y si la tinta se reblandece o se corre. Esta prueba es especialmente importante en cerveza, en bebidas con gas y en zumos, y debe reproducir la temperatura, la duración y el ciclo reales, incluidos los cambios de temperatura entre nevera y ambiente.

La prueba de lavado se aplica sobre todo a envases reutilizables decorados con serigrafía o esmaltado, y consiste en someter el envase a lavados sucesivos con detergente y temperatura industrial, verificando después el estado de la decoración y del vidrio. Un envase que se reutiliza muchas veces tiene que superar decenas de ciclos sin perder la imagen, y esta prueba es la única forma de garantizarlo. Para el esmaltado cocido, los resultados suelen ser excelentes; para la serigrafía ultravioleta, dependen mucho de la tinta, del curado y de la preparación de la superficie.

Además de estas pruebas, conviene verificar la legibilidad de la información obligatoria en las condiciones de uso y almacenamiento, y comprobar que la etiqueta cumple los requisitos de tamaño, idioma y advertencias de cada mercado de destino. En productos alcohólicos, los requisitos de advertencia varían de un país a otro y a menudo obligan a un diseño con más espacio del previsto. Diseñar con margen suficiente y con una jerarquía clara evita tener que rehacer las planchas cuando cambia una exigencia normativa.

Marcado, sostenibilidad y normativa de envases

El marcado tiene un impacto directo en la reciclabilidad del envase. Las etiquetas y las tintas adecuadas se separan sin dificultad en el proceso de reciclado del vidrio, mientras que otras —los sleeves retráctiles que cubren toda la botella, los laminados muy gruesos o ciertos adhesivos— complican la operación y reducen el valor del material recuperado. En los mercados que aplican normativa de residuos de envases y responsabilidad ampliada del productor, esta diferencia puede traducirse en tasas distintas según el material y el ecodiseño del envase.

En lo que respecta al contacto con alimentos, el vidrio es un material inerte y no está regulado como los plásticos, pero todo lo que entra en contacto con el producto —juntas de tapa, recubrimientos interiores, algunos adhesivos— debe cumplir las normas aplicables. En la Unión Europea, el Reglamento (UE) 10/2011 regula los materiales plásticos en contacto con alimentos, y en México existen normas propias sobre envases y rotulado, entre ellas la referencia NOM-142 cuando corresponde a bebidas alcohólicas. Los requisitos de etiquetado por mercado condicionan el contenido y, en consecuencia, el espacio necesario en la etiqueta.

En la cadena de suministro, el etiquetado logístico se apoya en estándares de codificación como GS1, con el código de barras en el producto y, cuando el cliente lo exige, con la etiqueta del palé conforme a las convenciones del sector. La trazabilidad del lote de vidrio, del lote de etiqueta y del lote de producto tiene que estar documentada, porque en una incidencia hay que poder identificar qué unidades están afectadas. Este requisito se resuelve mejor desde el diseño, con una codificación clara y con un registro sistemático en fábrica.

El transporte y el almacenamiento también influyen en el estado final de la decoración. Un embalaje secundario que permita el roce entre botellas producirá arañazos y desgaste; un apilamiento excesivo deformará las cajas y transmitirá presión a las etiquetas; la humedad de un almacén mal ventilado afectará a las etiquetas de papel aunque el viaje haya sido seco. Estas cuestiones se cubren con más detalle en la guía de embalaje y logística del vidrio, que ayuda a dimensionar la protección del envase durante todo el trayecto.

Marcas propias y personalización: cómo se organiza el proyecto

Un proyecto de marcado para marca blanca o marca propia se organiza en cuatro etapas. La primera es la definición del tipo de marcado y del diseño, que debe hacerse con el envase ya elegido o al menos con su geometría definida, porque la curvatura y la zona de etiqueta condicionan el diseño. La segunda es la preparación del arte final, con las medidas exactas, los márgenes de seguridad, las sangres y los requisitos de color. La tercera es la prueba sobre el envase real, con la tinta, la cola y el material definitivos. La cuarta es la producción y el control de calidad.

En marcas propias de gran volumen, la etiqueta de papel o de plástico sigue siendo la solución más flexible, porque permite cambiar el diseño, la información legal y las promociones sin tocar el vidrio. En marcas que buscan un envase muy reconocible, la serigrafía o el esmaltado aportan una identidad que ninguna etiqueta iguala, a cambio de una cantidad mínima más alta y de menos flexibilidad. La decisión suele resolverse combinando ambas: identidad permanente por serigrafía e información variable por etiqueta.

Las cantidades mínimas de decoración son muy variables y dependen de la técnica, del número de colores y del formato del envase, y conviene confirmarlas según el proyecto antes de cerrar el diseño. Del mismo modo, los plazos de preparación de mallas, de planchas y de pruebas deben incorporarse al calendario desde el principio, porque en un lanzamiento con fecha fija son precisamente estos tiempos los que aprietan.

En cerveza y bebidas de consumo masivo, la coherencia de la decoración entre formatos es un factor clave de reconocimiento. Si el proyecto incluye varios envases, puede ser útil revisar la guía de botellas de cerveza al mayoreo para alinear formatos, bocas y acabados, de modo que toda la gama comparta una misma familia visual y una misma lógica de marcado.

Preguntas frecuentes

¿Qué etiqueta aguanta mejor el hielo y la condensación?

La etiqueta autoadhesiva de plástico, habitualmente en film de polipropileno o de poliéster con adhesivo acrílico, es la que mejor se comporta en ambiente húmedo, porque el film no absorbe agua y el adhesivo mantiene la adherencia sobre vidrio frío y condensado. La serigrafía es todavía más resistente, porque forma parte de la superficie del envase. El papel con cola soluble es el que peor aguanta y se reserva a productos que se consumen en seco.

¿Por qué se levantan las esquinas de una etiqueta?

Normalmente por una combinación de factores: un adhesivo poco resistente a la humedad, una superficie de vidrio con polvo o con residuos, una aplicación a baja temperatura o una forma de etiqueta con ángulos muy agudos. El agua penetra por el borde levantado y acelera el desprendimiento. Se corrige con adhesivos de mayor energía superficial, formas redondeadas en las esquinas, limpieza del envase y condiciones de aplicación estables.

¿Cuándo conviene la serigrafía en lugar de una etiqueta?

Cuando el envase va a estar en contacto con hielo o con agua, cuando es reutilizable y se lava, cuando la marca quiere una imagen muy limpia con más vidrio visible o cuando el producto se consume en hostelería. La serigrafía no se despega ni se desliza y es muy resistente a la abrasión. Su límite es el coste de preparación y las cantidades mínimas más altas, que la hacen menos competitiva en proyectos pequeños.

¿Qué diferencia hay entre serigrafía ultravioleta y esmaltado?

La serigrafía ultravioleta usa una tinta que se cura con radiación ultravioleta en segundos, es muy resistente y admite colores vivos y opacidad total. El esmaltado o vitrificado usa una tinta de naturaleza cerámica que se cuece a alta temperatura y queda fundida con el vidrio, con una resistencia muy superior al lavado industrial repetido. El esmaltado es más caro y exige cantidades mayores, y es la elección habitual en envases retornables que se reutilizan muchas veces.

¿Dónde debe colocarse la etiqueta para que no se deteriore?

La etiqueta debe situarse en una zona cilíndrica y regular, evitando la parte de la botella que el consumidor sujeta con la mano. La zona de agarre soporta roce, sudor, grasa y condensación, así que conviene reservarla para el vidrio desnudo o para una serigrafía resistente y colocar la información en las zonas menos manipuladas. Este reparto debe decidirse antes de fabricar el molde, porque la geometría del envase condiciona dónde puede ir cada elemento.

¿Qué pruebas hay que hacer antes de aprobar una decoración?

Como mínimo, una prueba de abrasión para medir la resistencia al roce, una prueba de inmersión en agua con hielo para reproducir el consumo en frío y, en envases reutilizables, una prueba de lavado con detergente y temperatura industrial durante varios ciclos. A estas se añade la verificación de legibilidad de la información obligatoria y la comprobación de que el diseño cumple los requisitos de tamaño, idioma y advertencias de cada mercado de destino.

¿El estampado en caliente se raya con facilidad?

La lámina metálica del estampado en caliente puede rayarse y perder brillo con el roce continuo, por eso se coloca preferentemente en zonas poco manipuladas, como la parte alta de la etiqueta o el cuello, y no en la zona de agarre. Si el proyecto necesita un acabado metálico permanente y muy resistente, la alternativa es el esmaltado con tinta de efecto, que se cuece sobre el vidrio y no se despega, aunque su coste y sus cantidades mínimas son mayores.

¿Cómo afecta la etiqueta al reciclaje del envase?

Las etiquetas y tintas adecuadas se separan sin dificultad en el proceso de reciclado del vidrio, mientras que otras soluciones, como los sleeves retráctiles que cubren toda la botella, los laminados muy gruesos o ciertos adhesivos, complican la operación y reducen el valor del material recuperado. En los mercados que aplican normativa de residuos de envases y responsabilidad ampliada del productor, esta diferencia puede traducirse en tasas distintas, por lo que conviene tenerla en cuenta al elegir el marcado.

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