Puntos clave

  • El frasco de perfume es el único elemento físico que el comprador sostiene antes de oler la fragancia: el peso en la mano, el tacto del vidrio y el sonido del pulverizador condicionan la percepción de gama tanto como la fórmula.
  • La boca del cuello decide todo lo demás. Un flacón crimp FEA 15 no admite el mismo pulverizador que un cuello roscado, y cambiar de sistema obliga a revisar a la vez el llenado, la válvula y la cápsula.
  • En perfumería el abastecimiento profesional se organiza con pliego de condiciones, homologación de proveedor y control de recepción, porque en una categoría tan sensible a la estética la constancia entre lotes pesa más que el precio unitario.

El mercado hispanohablante de la perfumería vive una transformación profunda. Junto a las grandes casas internacionales conviven hoy cientos de marcas independientes que nacen en España, México, Colombia, Argentina o Chile y que compiten con propuestas de autor, ingredientes naturales y una relación directa con el consumidor a través de tiendas propias y venta en línea. Al mismo tiempo, el segmento de gran consumo mantiene su volumen en farmacias, parafarmacias, perfumerías de cadena y aeropuertos, y las marcas propias de distribuidor se han convertido en un actor de primer orden. En los tres casos, el envase cumple la misma función: presentar una fragancia invisible y convertirla en un objeto deseable.

A diferencia de otros productos, el perfume se vende a ciegas. El cliente no puede probar el contenido antes de comprar; solo ve el flacón, lo levanta, lo mira a contraluz y acciona el pulverizador una vez, si el punto de venta lo permite. En esos pocos segundos se forma una opinión sobre el valor del producto. Un vidrio con base pesada, paredes uniformes y cuello bien rematado comunica una gama determinada; un flacón ligero, con costuras visibles o un pulverizador que gotea, transmite justo lo contrario, por buena que sea la fragancia. Por eso el envase no se elige al final del desarrollo, cuando la fórmula ya está cerrada, sino al principio, junto con el posicionamiento y el precio objetivo.

Si busca frascos de perfume al por mayor —flacones cuadrados o rectangulares, botellas ovaladas, formatos cilíndricos, airless o roll-on—, esta página reúne los criterios técnicos que conviene resolver antes de pedir oferta: volumen, boca, sistema de cierre, acabado, decoración, control de recepción y logística de exportación.

Frascos de perfume de vidrio al por mayor en varios formatos con pulverizador y cápsula para marcas de perfumería

Por qué el flacón decide la venta de un perfume

En perfumería la silueta trabaja antes que el texto. Las marcas construyen su identidad visual con muy pocos elementos, y el flacón es el principal de ellos. Un cuello largo y estrecho evoca tradición y perfumería clásica; un formato cubo con aristas vivas comunica diseño contemporáneo y minimalismo; un flacón de hombro redondeado y base ancha sugiere generosidad y calidez, y funciona bien en fragancias orientales. Los formatos rectangulares, muy frecuentes en las líneas masculinas, transmiten sobriedad y permiten un etiquetado envolvente que aprovecha toda la superficie frontal.

La segunda lectura la aporta el vidrio. El vidrio claro de alta calidad deja ver el color real del jugo, algo que importa cuando la fórmula tiene un tono característico: un ámbar dorado, un verde oliva, un rosa pálido. El vidrio mateado o satinado oculta el contenido y desplaza el protagonismo hacia la forma y el acabado; es una elección habitual en líneas de cosmética natural y en fragancias que quieren desmarcarse del brillo tradicional. Los vidrios coloreados en masa —azul cobalto, verde esmeralda, gris humo— permiten construir el color sin depender del contenido y son la base de muchas ediciones especiales.

Existe, además, una dimensión táctil que no conviene descuidar. La relación entre volumen y peso define si el frasco se siente premium o ligero. Un flacón de 50 ml con base gruesa pesa más de lo que el comprador espera para su tamaño, y esa sorpresa se interpreta como calidad. Un frasco demasiado aligerado para ahorrar coste logístico puede percibirse como frágil en el canal selectivo. Encontrar el equilibrio entre peso, prestigio y coste de transporte es una decisión de proyecto, y es distinta para una marca de distribución moderna que para una casa de perfumería que trabaja un número reducido de referencias muy cuidadas.

Volúmenes del frasco de perfume: del 5 ml al 200 ml

El volumen es la primera variable que se fija, porque de él dependen la línea de llenado, la caja de cartón, el estuche, la paletización y, en último término, el coste por unidad entregada. En perfumería conviven formatos con funciones comerciales muy distintas: los pequeños sirven para descubrimiento, miniatura de regalo, muestra de preventa y canal aéreo; los medianos son el caballo de batalla del consumo doméstico; los grandes se orientan a recarga, uso intensivo y ediciones de coleccionista.

Volumen del frascoUso comercial típicoForma y proporción habitualBoca y cierre
5 mlMiniatura de regalo, muestra de preventa, estuche de descubrimientoFlacón en miniatura fiel al formato madreBoca estrecha con tapón de rosca y precinto, o crimp
10 mlRoll-on de bolso, muestras, línea de viajeCilíndrico corto o rectangular delgadoRosca con bola aplicadora o crimp con tapón
15 mlPerfume en formato de bolso, descubrimiento de líneaFlacón de hombro suave y proporción esbeltaCrimp FEA 15 con pulverizador
30 mlFormato de entrada para consumo doméstico y regaloCubo o rectangular de pared planaCrimp con pulverizador y cápsula
50 mlFormato más extendido en fragancia de autor y nichoCuadrado, rectangular u ovalado con base reforzadaCrimp FEA 15, cápsula metálica o de madera
75 mlGama media con mejor precio por mililitroFlacón ancho de hombro marcadoCrimp con pulverizador y sobrecápsula
100 mlReferencia principal de la mayoría de líneasCubo alto o rectangular de gran superficieCrimp o rosca según el proyecto, con cápsula
150 mlRecarga, uso intensivo, canal duty freeFlacón robusto de pared reforzadaRosca de gran diámetro con pulverizador
200 mlFormato de recarga y edición especialBotella de gran diámetro con base anchaRosca reforzada con bomba de alta capacidad

La elección del volumen no es independiente del mercado. En fragancia de autor europea el 50 ml y el 100 ml concentran la mayoría de las ventas del canal selectivo, mientras que en el segmento de regalo y en la venta en línea el 30 ml funciona como formato de entrada y el 15 ml como acompañamiento del frasco grande en los estuches de dos piezas. En México, Colombia y Argentina el 100 ml tiene un peso comercial muy alto porque el comprador valora el precio por mililitro, mientras que en las líneas de nicho el formato pequeño se mantiene como señal de exclusividad.

Definir el mapa de mercados antes de fijar los volúmenes evita duplicar moldes y simplifica la logística. Una marca que trabaja España y México a la vez puede optar por un 50 ml y un 100 ml comunes a los dos mercados, o añadir un 30 ml solo para México. Cada formato adicional exige un molde, una cápsula, una caja y un estuche propios, de modo que la amplitud del surtido tiene un coste real en utillaje y en gestión de inventario. Comenzar con pocos formatos y ampliar después de estabilizar la línea es la secuencia más razonable en la mayoría de los proyectos.

Frasco de perfume cuadrado de vidrio mateado con cuello estrecho para fragancia de autor y cosmética natural

Vidrio, acabado y color en perfumería

El vidrio es inerte, impermeable y reciclable de forma indefinida sin pérdida de propiedades. Para una fragancia con alto contenido alcohólico esto es una ventaja doble: no existe interacción con el contenido y no hay migración de compuestos del envase al producto, siempre que el vidrio y las decoraciones cumplan la normativa de materiales en contacto con alimentos. En la Unión Europea el marco de referencia es el Reglamento (CE) 1935/2004, y en determinados mercados se solicita además documentación alineada con exigencias nacionales como la alemana LFGB. En perfumería, además, el producto no es alimentario, pero la exigencia documental del cliente final suele ser igual de estricta, porque el consumidor aplica el producto sobre la piel.

En cuanto al acabado, conviene distinguir entre color en masa y acabado superficial. El color en masa se obtiene en el propio horno y afecta a todo el espesor del vidrio; es estable, no se raya y no se degrada con la limpieza. Los acabados superficiales —esmerilado al ácido, mateado por proyección, arenado— actúan solo sobre la piel del vidrio y consiguen un efecto más suave y uniforme, pero exigen una protección individual durante el transporte para no rayar la superficie. Un flacón mateado que llega arañado a la línea de llenado es una pérdida completa: no se puede recuperar el acabado.

La transparencia también se elige por razones funcionales. Las fragancias con color propio y las líneas que quieren mostrar la limpieza de la fórmula ganan con vidrio claro de alta transparencia, sin defectos ópticos y con paredes uniformes que no distorsionen el contenido. Las fórmulas sensibles a la luz, en cambio, se protegen mejor con vidrio ámbar o con vidrio teñido, sobre todo si el punto de venta mantiene el producto expuesto bajo iluminación continua. En perfumería de nicho el vidrio grueso y ligeramente verdoso se ha convertido casi en una firma, y su coste adicional se justifica porque forma parte del relato de marca.

Boca, cuello y sistema de cierre: crimp, FEA 15 y rosca

La boca es la pieza donde el envase se encuentra con la máquina. De su diámetro y de la forma del labio depende la compatibilidad con el pulverizador, con la llenadora y con la cápsula. En perfumería los sistemas de cierre más habituales son el crimp o engaste, la boca roscada normalizada y, en menor medida, el tapón de corcho para presentaciones de lujo. Cada uno impone un perfil de cuello distinto, y una elección equivocada obliga a cambiar de molde o de línea de llenado.

El crimp es el sistema dominante en fragancia de autor. El pulverizador no se enrosca: se fija de forma permanente mediante una engastadora que pliega el anillo metálico sobre el labio del cuello. El resultado es una unión compacta, inviolable y con una estanqueidad excelente frente a la difusión del alcohol, que es precisamente el problema que más afecta a una fragancia. El precio que se paga es una menor flexibilidad: un flacón crimpado no se recarga ni se reabre, y el pulverizador debe ajustarse con gran precisión al diámetro del anillo del cuello.

La boca roscada normalizada aparece sobre todo en formatos grandes de recarga, en línea de viaje y en productos donde el consumidor valora poder reutilizar el envase. La rosca permite desmontar el pulverizador y volver a montarlo, y facilita las operaciones de mantenimiento en línea, pero exige un control muy fino del paso de rosca y del par de apriete. Un cierre demasiado flojo filtra; uno excesivamente apretado se agarrota y provoca rechazo en la línea de llenado o queja del consumidor.

Un punto que suele generar problemas en producción es la falta de normalización entre proveedores. Si el pulverizador se compra a un fabricante y el flacón a otro, las tolerancias de ambos deben declararse y verificarse en conjunto. La mejor práctica consiste en validar la pareja boca–pulverizador con un ensayo de estanqueidad, una prueba de caída y una medición de par de apertura antes de aprobar la serie. En el caso de las bocas tipo FEA 15 y FEA 18, el diámetro del anillo es crítico: una desviación mínima impide un engaste correcto y genera tanto fugas como rechazo de la pieza en la engastadora.

Pulverizador, cápsula y válvula: la interfaz que se valida

El pulverizador es la pieza que el usuario acciona y, por tanto, la que más incide en la experiencia. Un pulverizador con recorrido corto produce una niebla densa y concentrada; otro con recorrido largo genera una bruma amplia y fina. Ninguna de las dos opciones es mejor en abstracto: depende del tipo de fragancia y de cómo la marca quiera que se aplique el producto. En perfumería femenina de nicho predomina la bruma fina y amplia; en las líneas masculinas de gran consumo se valora un chorro más directo y controlado.

La válvula determina además el caudal por pulsación y la uniformidad entre pulsaciones sucesivas. En control de recepción conviene verificar el caudal, porque la dosificación puede desplazarse entre lotes aunque el pulverizador sea el mismo modelo. Además, el muelle del pulverizador suele ser metálico, y su comportamiento frente al alcohol varía según el material y el recubrimiento; un muelle inadecuado acaba degradándose y contamina el contenido o pierde fuerza con el uso, lo que se traduce en un pulverizador que deja de funcionar antes de agotar el frasco.

La cápsula que cubre el pulverizador cumple una función doble: protege mecánicamente el sistema durante el transporte y refuerza la identidad de la marca en el punto de venta. Las posibilidades son amplias —cápsulas de aluminio anodizado, de zamak con acabado cromado o dorado, de plástico inyectado, de madera, de cerámica para líneas de muy alta gama— y cada material impone tolerancias propias de ajuste sobre la férula del pulverizador. Aquí conviene prever desde el principio si la cápsula llevará imán, si será magnética o de simple encaje, y si incluirá precinto o testigo de apertura.

Un detalle que se olvida con frecuencia es el fondo del flacón. El relieve de la base puede incorporar el nombre de la marca, la capacidad, el número de molde y el código de trazabilidad, información que resulta muy útil para el control de calidad y para el seguimiento de lote. En las líneas de nicho este grabado se ha convertido en un signo de autenticidad y se cuida tanto como el frontal del frasco.

Decoración: lacado, mateado, serigrafía y etiqueta

La decoración es el terreno donde la marca se expresa con más libertad y también donde aparecen los costes ocultos. La etiqueta de papel o vinilo sigue siendo la opción más flexible y económica, permite tiradas cortas y cambios de diseño sin tocar el vidrio, y es la vía natural para prototipos y ediciones limitadas. El inconveniente es que una etiqueta puede despegarse o arrugarse en el uso diario, sobre todo en un producto que se manipula con frecuencia.

La serigrafía sobre vidrio es una técnica de impresión directa que ofrece un acabado resistente a la humedad y al roce. Permite imprimir varios colores y está muy extendida en perfumería porque hace posible decorar el producto por completo sin necesidad de etiqueta adicional, y porque el decorado cambia con la serie mientras el flacón permanece idéntico. El lacado, por su parte, colorea el flacón total o parcialmente y ofrece una libertad de color independiente de la masa de vidrio, con la posibilidad de reproducir con exactitud los colores de marca. Conviene tener presente que el lacado puede rayarse con el uso intenso y que condiciona la reciclabilidad del envase, un aspecto que las marcas de cosmética natural valoran cada vez más.

El mateado por tratamiento ácido genera una superficie uniforme y aterciopelada que disimula mucho mejor las huellas dactilares que el vidrio claro y confiere al vidrio una apariencia serena y mineral. El arenado logra un efecto parecido con una textura algo más gruesa y suele ser la variante preferida cuando se busca insistir en el tacto. En proyectos de gama alta es habitual combinar varias técnicas —lacado parcial más serigrafía más cápsula metálica—, pero cada combinación añade una tolerancia de posición y exige una coordinación precisa entre el taller de vidrio, el impresor y el fabricante de la cápsula.

Un aspecto que se pasa por alto con frecuencia es el ensayo de resistencia del decorado. Un perfume permanece durante meses en el baño, en contacto con humedad, crema de manos y productos de limpieza. Un decorado que aguanta en laboratorio puede desprenderse en el uso real. Quien incorpora ensayos de rayado y de adherencia a su pliego de condiciones evita reclamaciones posteriores y llega con ventaja ante la distribución organizada.

Flacón de perfume rectangular de 50 ml con pulverizador y cápsula para marca propia de perfumería

Familia olfativa y envase: del eau de toilette al extrait

Cada segmento de concentración arrastra una convención de envase que el consumidor reconoce, y apartarse de ella es una decisión de marketing con consecuencias. Los formatos de gran capacidad se asocian a las aguas frescas y a las aguas de colonia, que se aplican generosamente y se consumen con rapidez; los formatos medios acompañan al eau de toilette, la categoría más amplia del mercado; y los formatos pequeños con vidrio grueso se reservan al eau de parfum y al extrait, donde cada aplicación es escasa y el envase debe transmitir concentración y valor.

Las líneas de perfumería natural, muy activas en España y con un crecimiento notable en México, Chile y Colombia, siguen una lógica distinta. Aquí el envase tiene que ser coherente con el discurso del producto: vidrio mateado o de color en masa, cápsulas de madera o de materiales reciclados, ausencia de lacado y etiquetas sobrias. El consumidor de esta categoría lee la etiqueta con atención y penaliza cualquier elemento que contradiga la promesa de naturalidad, como un pulverizador difícil de separar para el reciclado o una sobrecápsula de plástico no reciclable.

También conviene considerar el papel de los formatos de descubrimiento. Las miniaturas de 5 ml y los roll-on de 10 ml cumplen una función comercial clara: permiten probar la fragancia sin comprometer el precio de un frasco completo, y son un instrumento habitual en promociones, regalo con compra y venta en línea. Estos formatos exigen, sin embargo, un cuidado adicional en el llenado y en el cierre, porque la superficie de vidrio por unidad es pequeña y cualquier desviación de la boca se nota proporcionalmente más.

Calidad, control de recepción y homologación de proveedor

Un proyecto de perfumería de cierta escala no se resuelve con una compra puntual, sino con una relación de suministro estable. Antes de la primera entrega conviene cerrar un pliego de condiciones que fije, como mínimo: volumen nominal y tolerancia, peso del flacón, dimensiones críticas con su tolerancia, diámetro y perfil de boca, color y acabado, tipo y posición de la decoración, sistema de cierre previsto, embalaje primario y secundario, criterios de aceptación y método de muestreo. Este documento evita discusiones posteriores y sirve de base objetiva para comparar ofertas de varios proveedores.

El control de recepción debe ser proporcional al riesgo. En un envase de vidrio para perfumería, los defectos que más daño hacen no son los grandes —un frasco roto se detecta de inmediato— sino los pequeños y sistemáticos: variación del diámetro de boca fuera de tolerancia, que provoca fugas o pulverizadores mal engastados; diferencias de altura que alteran la altura de llenado; inclusión de partículas o burbujas grandes que se perciben en vidrios transparentes; desviaciones de color en masa entre lotes; y desgaste irregular del acabado mateado. Un plan de inspección por atributos y por variables, con registro de medidas a lo largo del tiempo, permite ver si el proveedor es estable o si cada entrega es una lotería.

La homologación de proveedor no termina en el frasco. Los elementos que entran en contacto con la fórmula —vidrio, junta de la válvula, muelle, revestimiento interior de la cápsula, adhesivo de la etiqueta— deben estar cubiertos por declaraciones de conformidad. En la Unión Europea el marco de referencia es el Reglamento (CE) 1935/2004 sobre materiales destinados a entrar en contacto con alimentos, complementado por normativa específica de plásticos y por exigencias nacionales como la LFGB alemana. En México es habitual que el importador solicite documentación alineada con los requisitos sanitarios y de etiquetado aplicables, y en Chile y Perú conviene verificar los requisitos sanitarios antes del despacho.

El lote desempeña un papel importante. Solicite identificación de lote en cada entrega y establezca que las reposiciones se mantengan dentro del mismo lote mientras dure la serie. Un cambio de horno o de masa de vidrio dentro de una misma línea de producto puede producir diferencias de color y brillo que en el canal de venta se detectan al instante, sobre todo cuando los frascos se exhiben juntos en un expositor o en una estantería de tienda.

Logística: paletización, contenedor y puertos

El coste logístico de un perfume envasado en vidrio es proporcional al peso. Por eso las decisiones de diseño tomadas al principio —peso del flacón, volumen, embalaje— acaban repercutiendo directamente en el coste por unidad entregada. Un vidrio ligeramente más grueso puede mejorar la percepción de gama y arruinar el margen si se transporta a larga distancia, sobre todo cuando el flete se calcula por peso y no por volumen. Conviene calcular el coste puesto en destino, no el precio de fábrica, antes de decidir.

En el embalaje primario, cada flacón debe ir protegido y separado de los contiguos para que no se produzcan roces ni impactos. Los separadores de cartón ondulado, las cajas de compartimentos individuales y las bandejas retractiladas con film son las soluciones más habituales. Cuando la decoración incluye mateado, serigrafía delicada o cápsula de acabado mate, la protección individual es prácticamente obligatoria. En el embalaje secundario es esencial que la caja resista la compresión en los apilamientos largos, típicos del transporte marítimo consolidado.

La base de la paletización europea es el palé EPAL de 1.200 × 800 mm, con sus normas de intercambio asociadas. Para exportación a América conviene acordar de antemano si se emplea palé EPAL, palé estándar americano de 1.200 × 1.000 mm o palé de un solo uso, porque el contenedor se aprovecha de forma muy distinta en cada caso y la diferencia de coste por unidad puede ser relevante. Toda madera de embalaje destinada a la exportación debe cumplir la norma fitosanitaria internacional ISPM 15, con tratamiento térmico o fumigación y su marca correspondiente; el incumplimiento de este requisito deriva con frecuencia en retenciones aduaneras.

En el eje atlántico y mediterráneo, los puertos de Valencia, Algeciras y Barcelona concentran buena parte de la exportación española de perfumería y cosmética hacia América. Del otro lado, Veracruz en México, Cartagena en Colombia, Callao en Perú, San Antonio en Chile y los puertos del Río de la Plata en Argentina son las puertas naturales de entrada. Para volúmenes medios, el flete marítimo consolidado permite agrupar palés con otros cargadores y reducir el coste fijo; para volúmenes altos, el contenedor completo ofrece mejor control sobre la manipulación y menos riesgo de daño. Definir los Incoterms —FOB o CIF, entre otros— con claridad al inicio es tan importante como el precio del producto, porque determina en qué punto se transfieren costes, riesgos y responsabilidades.

Si el proyecto requiere un flacón con identidad propia, conviene revisar la gama de frascos de perfume personalizados antes de fijar el molde. Para líneas que combinan fragancia y cuidado, la página de frascos cosméticos personalizados describe las formas y adaptaciones disponibles, y el detalle de los sistemas de cierre se desarrolla en tapones y tapas para envases de vidrio. Quien necesite una visión transversal de formatos y suministro encontrará información útil en botellas de vidrio al por mayor, y los criterios de embalaje y expedición se amplían en embalaje y logística del vidrio. La solicitud de muestras y presupuesto se gestiona por proyecto y según las especificaciones de cada marca.

Preguntas frecuentes

¿Qué volumen es más habitual en un frasco de perfume al por mayor?

Depende del mercado y del posicionamiento. El 50 ml y el 100 ml concentran la mayor parte de las ventas en el canal selectivo europeo, el 30 ml funciona como formato de entrada y el 15 ml como acompañamiento en estuches de dos piezas. En México, Colombia y Argentina el 100 ml tiene un peso comercial muy alto porque el comprador valora el precio por mililitro, mientras que en las líneas de nicho se mantienen formatos pequeños. El surtido se fija según el proyecto y el mapa de mercados previsto.

¿Qué diferencia hay entre un cierre crimp y una boca roscada?

El crimp se fija de forma permanente con una engastadora y ofrece la mejor estanqueidad frente a la difusión del alcohol, por eso domina en fragancia de autor. La boca roscada permite desmontar y volver a montar el pulverizador, facilita el mantenimiento en línea y hace posible un envase reutilizable, pero exige un control muy fino del paso de rosca y del par de apriete. La elección depende del tipo de fragancia y de si la marca quiere ofrecer recarga.

¿Se puede personalizar la forma y el color del flacón?

Sí. Trabajamos con formatos existentes, más económicos y rápidos de servir, y con desarrollos a medida cuando el proyecto lo justifica. En el vidrio se puede elegir color en masa, acabado mateado o arenado, grabado en relieve en la base y decoración serigráfica. El alcance, el plazo y las condiciones de cada desarrollo se determinan según el proyecto, una vez revisados el volumen anual estimado y el nivel de personalización deseado.

¿Cómo se garantiza que el pulverizador y el flacón encajen entre sí?

Declarando por escrito las dimensiones críticas de la boca y del pulverizador y verificando la pareja con una prueba real antes de la serie. El control de recepción debe medir el diámetro y el perfil de boca en cada lote y comprobar el engaste, la estanqueidad y el caudal de pulverización. Si el pulverizador y el flacón proceden de proveedores distintos, la validación conjunta es imprescindible, porque las tolerancias de cada fabricante se suman.

¿Qué documentación se exige para una fragancia en contacto con la piel?

El vidrio es inerte, pero el proyecto incluye otros elementos: junta de válvula, muelle, revestimiento de cápsula y adhesivo de etiqueta. En la Unión Europea el marco de referencia es el Reglamento (CE) 1935/2004, con normativa específica para plásticos y con exigencias nacionales como la LFGB alemana. Para México suele solicitarse documentación alineada con los requisitos sanitarios y de etiquetado aplicables, y en Chile y Perú conviene confirmar los requisitos sanitarios antes del despacho. La documentación se prepara según el proyecto y la combinación concreta de envase y cierre.

¿Cómo se organiza el transporte marítimo hasta Latinoamérica?

Se parte del palé normalizado y del embalaje secundario dimensionado para apilamiento prolongado, y se elige entre contenedor completo y flete consolidado según el volumen. Los puertos de salida más habituales en España son Valencia, Algeciras y Barcelona, y los de entrada, Veracruz, Cartagena, Callao, San Antonio y los del Río de la Plata. La madera de embalaje debe cumplir ISPM 15 y los Incoterms deben acordarse por escrito desde el inicio.

Secciones relacionadas