Puntos clave

  • Los licores y las cremas son la categoría de la textura: el azúcar y la viscosidad del líquido condicionan el diámetro de la boca, el tipo de cierre y hasta la forma de la botella más que en cualquier otro destilado.
  • La crema de orujo y el licor de hierbas elaborado con orujo gallego son las dos raíces españolas de la categoría, y ambas tienen una imagen tradicional que el envase debe respetar o reinterpretar con criterio.
  • El rango de grado alcohólico de las cremas y licores se sitúa habitualmente entre 15 y 25 % vol, lo que las aleja de los destilados de alta graduación y las coloca en un territorio de consumo más dulce, más joven y más ligado al regalo.
  • Los formatos pequeños y las cajas de regalo tienen un peso desproporcionado en esta categoría, porque gran parte de las ventas se concentran en temporadas de celebración y en compra por impulso.

Pocas familias de bebidas espirituosas tienen un abanico tan amplio como los licores y las cremas. Van desde el orujo gallego aromatizado con hierbas hasta las cremas dulces de textura densa, pasando por los licores de café, de frutas o de frutos secos. Esta diversidad hace de la categoría un terreno muy atractivo para marcas pequeñas y medianas, porque admite recetas propias, relatos de origen y presentaciones muy diferenciadas sin necesidad de grandes inversiones en destilación.

Al mismo tiempo, esa diversidad complica la decisión del envase. Una crema densa se comporta de forma distinta a un licor seco; un producto de 35 cl orientado al regalo exige otra imagen que un litro para hostelería; y un licor de hierbas tradicional no se presenta igual que una crema moderna dirigida a un público joven. Elegir mal el envase no solo afecta a la imagen, sino también a la experiencia de servicio: goteos, tapones que se pegan, líquido que no sale o que sale demasiado deprisa.

Esta página reúne los criterios técnicos, normativos y comerciales que conviene resolver antes de pedir una oferta de botellas de licores y cremas al mayoreo. Está dirigida a importadores, destilerías, envasadores de marca blanca, comercializadoras y distribuidores que trabajan con España, México, Colombia, Chile, Perú, Argentina y el mercado hispano de Estados Unidos. Empezamos por la lógica del producto, seguimos por los formatos y el vidrio, y terminamos por el etiquetado y la exportación.

Botella de vidrio plana de 75 cl para licores y cremas al mayoreo

La botella de perfil plano y 75 cl ofrece una presencia sólida en estantería y funciona bien en licores de gama media y alta.

Cremas y licores: una categoría de textura y de dulzor

La primera característica que distingue a esta categoría es la textura. Las cremas contienen una proporción elevada de azúcar, nata o leche, y ese contenido les da una viscosidad que condiciona por completo el comportamiento del líquido dentro de la botella. Un líquido denso sale despacio, se adhiere a las paredes y tiende a gotear por el cuello después de servir. Esos detalles, que parecen menores, son los que más se notan en el uso diario y los que más quejas generan en hostelería.

La segunda característica es el dulzor. Los licores y cremas se dirigen a un consumidor que busca una bebida agradable, a menudo como digestivo o como ingrediente de cóctel. Eso los aleja del consumo de alta graduación y los acerca a un público más amplio, incluido un segmento joven que quizá no bebe destilados secos pero sí disfruta de una crema de café o de un licor de frutas. El envase cumple aquí una función de seducción: tiene que resultar apetecible antes de que el consumidor lo pruebe.

La tercera característica es la diversidad de orígenes y de recetas. España aporta el orujo y sus derivados, con el licor de hierbas como referencia; Italia y Francia aportan tradiciones de licores cremosos y de hierbas; Latinoamérica ha desarrollado sus propias cremas y licores a partir de frutas locales y de destilados como el ron, cuyo envase se trabaja en botellas de ron al mayoreo. Esa variedad significa que una misma botella puede servir para productos muy distintos, siempre que el cierre y la boca estén bien resueltos para la densidad del líquido.

De ahí una conclusión práctica: en esta categoría, la decisión del envase empieza por el producto y por cómo se sirve, no por la estética. Una vez que se sabe qué se va a envasar, en qué formato y en qué canal, la elección del vidrio y del cierre se vuelve mucho más sencilla y se evitan errores costosos.

Crema de orujo y licor de hierbas: las dos raíces españolas

La crema de orujo es uno de los productos más reconocibles de la categoría en España. Parte del orujo, el aguardiente obtenido del hollejo de la uva, y se combina con azúcar y otros ingredientes hasta alcanzar una textura suave y un grado alcohólico moderado, habitualmente en la banda baja de la categoría. Su perfil dulce y cremoso la convierte en un producto de sobremesa y de cóctel, y su imagen tradicional se apoya en la referencia al orujo y a la elaboración artesanal.

El licor de hierbas elaborado con orujo gallego es la otra gran referencia. Se prepara macerando hierbas, a menudo una combinación de plantas aromáticas locales, en orujo, y el resultado es un licor con un perfil herbal intenso y un color que va del verde al dorado oscuro. Galicia tiene una tradición muy consolidada en este tipo de licores, y muchas marcas construyen su identidad alrededor de la procedencia de las hierbas y del método de maceración.

Ambas raíces comparten un rasgo comercial importante: tienen un relato de origen que funciona muy bien en exportación. Un importador puede presentar la crema de orujo o el licor de hierbas gallego como un producto auténtico, con historia y territorio, lo que justifica un precio superior frente a licores aromatizados genéricos. Ese relato se apoya en el envase: formas tradicionales, etiquetas con referencias al origen y, en las versiones premium, vidrio de más peso y acabados cuidados.

Al mismo tiempo, las marcas más dinámicas han lanzado versiones contemporáneas de estos clásicos, con vidrio esmerilado, tipografías actuales y formatos pequeños pensados para el canal de regalo y para la coctelería. Esta doble estrategia —clásico para el consumidor fiel, moderno para el público nuevo— convive bien en el mercado y permite ampliar la gama sin perder la identidad.

Botella de vidrio para licor de hierbas y crema de orujo

La botella de hombro marcado y cuello medio es habitual en licores de hierbas y en cremas de gama media.

Azúcar, viscosidad y grado alcohólico: la banda de 15 a 25 % vol

El grado alcohólico es la variable que más influye en el posicionamiento del producto. Las cremas y los licores se sitúan habitualmente entre 15 y 25 % vol, aunque existen referencias por encima y por debajo de esa banda. Ese rango tiene consecuencias técnicas y comerciales. En el plano técnico, un grado alcohólico bajo combinado con mucho azúcar exige un control cuidadoso de la estabilidad, porque el producto es más sensible a la temperatura y al paso del tiempo. En el plano comercial, un grado moderado hace que el producto sea accesible y que se pueda consumir en más ocasiones, a diferencia de los destilados de alta graduación que se envasan en botellas de ginebra y vodka al mayoreo, donde el público busca intensidad más que dulzor.

La viscosidad es la segunda variable decisiva. Cuanto más denso es el líquido, más lento es el llenado en la línea y más importante es el diseño de la boca. Una boca estrecha con un líquido denso provoca llenados lentos y riesgo de rebose; una boca demasiado ancha con un líquido fluido provoca goteos al servir. Encontrar el equilibrio exige probar el conjunto botella-cierre-líquido con el producto real, no solo con agua.

El azúcar cumple además una función de conservación y de estabilidad. En las cremas con ingredientes lácteos, la combinación de azúcar y alcohol contribuye a mantener el producto en buen estado durante más tiempo, aunque conviene respetar las condiciones de conservación indicadas en la etiqueta. En los licores de frutas o de hierbas, el azúcar equilibra el amargor y redondea el perfil aromático.

Existe también una dimensión legal. El grado alcohólico debe declararse en la etiqueta con la precisión que exija la normativa aplicable, y el producto debe clasificarse correctamente según su composición para cumplir con los requisitos de cada mercado. Es un punto que conviene revisar con el envasador y con el asesor normativo antes de imprimir, porque un error de clasificación puede obligar a reetiquetar todo un lote.

Formatos: 70 cl, 50 cl, 35 cl y el formato de regalo

El volumen de la botella es la decisión que más consecuencias arrastra, porque determina el molde, la caja, el paletizado y el precio por litro. En licores y cremas conviven varios formatos, cada uno con una función comercial clara, y conviene fijarlos por mercado y por canal antes de elegir el envase.

Tipo de licorVolumen habitualFormato de botellaGrado alcohólico típicoCierre recomendado
Crema de orujo70 clCuerpo ancho, hombro suave, base estable15 a 20 % volRosca con cápsula decorada
Crema de whisky o de ron70 clSilueta de inspiración clásica, vidrio de peso medio15 a 20 % volRosca con cápsula o corcho técnico
Licor de hierbas (orujo gallego)70 clCuello medio, hombro marcado, vidrio ámbar o verde25 a 40 % volCorcho natural con cápsula
Licor de café70 cl y 50 clVidrio oscuro, etiqueta envolvente16 a 25 % volRosca con cápsula
Licor de frutas (frambuesa, mora, melocotón)50 cl y 70 clVidrio transparente, silueta esbelta15 a 20 % volRosca ligera o corcho
Licor de avellana o almendra50 cl y 70 clCuerpo redondeado, vidrio ámbar claro20 a 28 % volRosca con cápsula
Licor seco de hierbas (triple seco)70 clCuello alto, vidrio transparente o ligeramente teñido35 a 45 % volCorcho con cápsula premium
Licor cremoso de vainilla o caramelo50 cl y 70 clVidrio de peso medio-alto, acabado satinado15 a 20 % volRosca con dosificador
Orujo blanco y orujo envejecido50 cl y 70 clSilueta tradicional, vidrio transparente o ámbar35 a 50 % volCorcho natural con cápsula
Miniatura de licor o crema5 cl y 10 clBotella compacta, réplica a escala del formato grandeSegún productoRosca pequeña con cápsula

El 70 cl es el formato de referencia en Europa y el más habitual en tienda especializada y gran distribución. Ofrece un número razonable de servicios, encaja bien en la estantería y permite un precio por litro competitivo; muchas marcas que trabajan cremas reutilizan la misma base de vidrio que sus destilados secos, como ocurre en las botellas de whisky y coñac al mayoreo, lo que permite compartir utillaje y reducir costes. En cremas y licores de gama media, es prácticamente el estándar, y muchas marcas construyen toda su gama alrededor de él para simplificar moldes y logística.

El 50 cl aparece con fuerza en productos de regalo y en referencias de gama alta, donde el consumidor prefiere una botella más manejable y con una presentación más cuidada. También funciona bien en licores de frutas y en cremas dirigidas a un público que consume poco volumen pero valora la calidad. En algunos mercados latinoamericanos, el 50 cl se percibe como un formato premium frente al litro.

El 35 cl y las miniaturas de 5 o 10 cl cumplen una función distinta: degustación, prueba, regalo y hostelería. Son especialmente útiles para el lanzamiento de una referencia nueva, para la venta en aeropuertos y tiendas de regalo, y para completar cestas y estuches. En esta categoría, donde el impulso de compra es fuerte, los formatos pequeños tienen una rotación sorprendentemente alta en determinados canales.

Conviene además medir el impacto logístico de cada formato. Un litro llena menos cajas por palet pero reduce el número de unidades a manipular; un formato pequeño multiplica las unidades y el tiempo de envasado, aunque mejora la adaptación al canal de regalo. La decisión final depende del volumen anual, del canal principal y del coste de utillaje, y se determina según el proyecto.

El vidrio y la imagen: transparencia, color y acabado

En licores y cremas, el vidrio comunica el tipo de producto antes de que el consumidor lea la etiqueta. Una crema de color claro suele presentarse en vidrio transparente, porque su aspecto cremoso forma parte del atractivo. Un licor de hierbas de color verde oscuro o dorado se asocia a vidrio transparente o ligeramente teñido, que deja ver el tono. Un licor de café, en cambio, admite vidrio oscuro, que además protege el producto de la luz.

El color del vidrio cumple por tanto una doble función: estética y protección. La luz degrada los aromas y puede alterar el color de algunos licores de frutas y de hierbas, especialmente en productos que pasan mucho tiempo en la estantería. El vidrio ámbar y los tonos oscuros reducen ese riesgo y son habituales en productos de vida útil larga o destinados a mercados cálidos.

El acabado añade una capa de posicionamiento. El vidrio esmerilado o mate aporta una imagen contemporánea y sofisticada, además de mejorar el agarre cuando la botella está fría. La serigrafía directa sobre el vidrio elimina la etiqueta de papel y refuerza la sensación de calidad. El relieve o grabado integrado en el molde permite reproducir el nombre de la marca o el escudo de origen y aporta textura al tacto.

Existe también un recurso muy utilizado en esta categoría: el vidrio con forma distintiva. Botellas con perfil plano, con cuerpo acanalado, con base ancha o con cuello largo permiten que el producto se reconozca a distancia y refuerzan la identidad de marca. Es un camino eficaz, pero exige asumir el coste de un molde propio o buscar en catálogo una silueta que ya exista, lo que reduce la inversión y acelera los plazos.

Botella de vidrio esbelta para cremas y licores de frutas

La silueta esbelta de vidrio transparente realza el color de las cremas claras y de los licores de frutas.

El cierre y el problema del goteo en líquidos densos

En esta categoría, el cierre tiene un enemigo muy concreto: el goteo. Un líquido azucarado y viscoso tiende a acumularse en el borde de la boca y a resbalar por el cuello de la botella, lo que deja una marca pegajosa y da una impresión de descuido. Resolver este problema exige trabajar el conjunto boca-cierre con atención, y en muchos casos elegir una boca ligeramente más ancha que la que se usaría para un destilado seco.

La rosca es el cierre más habitual porque permite reabrir y cerrar muchas veces con comodidad, algo importante en cremas y licores, que se consumen en pequeñas dosis a lo largo de semanas. Una cápsula bien ajustada contribuye a la estanqueidad y ofrece una superficie amplia para la decoración de marca. En productos muy densos, algunos proyectos incorporan un dosificador o vertedor para controlar el caudal y evitar excesos.

El corcho, natural o sintético, se reserva para licores de gama alta, orujos y referencias con envejecimiento. Aporta una imagen tradicional y un ritual de apertura que encaja con el consumo de sobremesa, pero exige un cuello preparado y un control de calidad estricto. Además, en cremas muy densas el corcho puede ensuciarse con el producto, lo que refuerza la preferencia por la rosca en esa subfamilia.

Sea cual sea el cierre, la compatibilidad con la boca es la clave. Si la boca no está bien definida, ningún tapón funciona bien: aparecen fugas, evaporación de aromas y problemas en la línea de llenado. Este punto concreto se desarrolla con más detalle en boca y tipo de cierre de vidrio, donde se explican las dimensiones normalizadas y su relación con cada familia de cierre.

Etiquetado y normativa de licores y cremas en destino

Los licores y las cremas son bebidas espirituosas y están sujetos a exigencias específicas de etiquetado. La etiqueta debe recoger la denominación del producto, el volumen nominal, el grado alcohólico expresado en porcentaje de volumen, los ingredientes y la información nutricional según la normativa aplicable, los alérgenos si existen —las cremas con lácteos son un caso típico—, los datos del operador responsable y las advertencias sanitarias que exija el país de destino. En productos con ingredientes lácteos, la declaración de alérgenos es especialmente relevante.

En América Latina, cada mercado añade sus propias capas. En México, la NOM-142 regula las bebidas alcohólicas e impone requisitos específicos de etiquetado e información al consumidor que deben verificarse antes de imprimir. Colombia, Chile, Perú y Argentina cuentan con reglamentos de rotulado propios, y en varios casos exigen etiquetas complementarias que se aplican en destino. Para el mercado hispano de Estados Unidos, la normativa federal de etiquetado de alcohol tiene requisitos específicos que conviene confirmar antes de cerrar el diseño.

En Europa, el marco de referencia para los materiales en contacto con alimentos combina el Reglamento (CE) 1935/2004 con el Reglamento (UE) 10/2011 para los materiales plásticos, que afecta a tapones, juntas, revestimientos de cápsula, dosificadores y adhesivos. El vidrio es inerte y apto para contacto alimentario, pero el proyecto incluye otros componentes que también deben cumplir. Por eso conviene disponer de la declaración de conformidad del proveedor, de información sobre tintas y acabados y de trazabilidad de lote desde el primer pedido.

Entran también en juego los requisitos de identificación comercial y de sostenibilidad. Los estándares AECOC y GS1 facilitan el intercambio de información entre fabricante, envasador y distribuidor mediante códigos y fichas normalizadas. Y el marco europeo de residuos de envases, con el PPWR y los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, empuja hacia envases reciclables, ligeros y bien documentados. Repasamos las técnicas disponibles en etiquetado y serigrafía de botellas, porque la elección entre etiqueta y serigrafía influye tanto en la imagen como en el coste unitario.

Consumo, canales y temporada

Los licores y las cremas tienen un perfil de consumo muy ligado a la celebración. La Navidad, las fiestas familiares y las ocasiones señaladas concentran buena parte de las ventas, sobre todo en los formatos pequeños y en las presentaciones de regalo. Eso obliga a planificar la producción y el transporte con meses de antelación, porque los plazos no se comprimen cuando llega la temporada alta.

Más allá de la temporada, la categoría tiene dos canales principales. El primero es la tienda especializada y la gran distribución, donde el producto compite por visibilidad en el lineal y donde el envase debe destacar a distancia. El segundo es la hostelería y la coctelería, donde los licores y las cremas se usan como ingredientes y donde priman la practicidad, la dosificación precisa y los formatos ágiles. Cada canal exige un envase distinto, y muchas marcas desarrollan referencias específicas para cada uno.

La coctelería ha sido especialmente beneficiosa para la categoría. Cremas de café, licores de hierbas y licores de frutas han entrado en cócteles de autor y en versiones modernas de clásicos, junto a destilados como los que se envasan en botellas de tequila al mayoreo, lo que ha rejuvenecido su imagen y ha ampliado su público. Ese uso crea demanda de formatos de trabajo, botellas de 50 o 70 cl que encajen en la barra y cierres que permitan dosificar sin derramar.

Existe además el canal de regalo y edición limitada, muy relevante en esta categoría. Cuando el producto se compra como obsequio, el envase y el estuche se convierten en protagonistas, y el consumidor valora la presentación tanto como el líquido. Trabajar envase y estuche como una unidad, con coherencia de color y de materiales, mejora el resultado y refuerza la percepción de calidad.

Embalaje, palets y exportación de cremas y licores

Las cremas y los licores son productos estables y de larga vida útil, y en general menos sensibles a la temperatura que los espumosos o los zumos. Eso simplifica la logística, pero no elimina los puntos críticos. El vidrio sigue siendo frágil, y las botellas viajan mejor cuando la caja impide el movimiento entre unidades y las capas están separadas por láminas de cartón o de plástico.

La paletización debe calcularse con el número de botellas por caja, las capas por palet y la altura máxima admitida en destino. En formatos de vidrio pesado, el peso del palet crece rápidamente, de modo que conviene revisar los límites de carga y elegir palets de calidad. Las esquinas de protección y el retractilado refuerzan la estabilidad durante el trayecto, sobre todo en palets altos.

La madera de embalaje debe cumplir la norma fitosanitaria internacional ISPM 15 y llevar el marcado correspondiente, o sustituirse por soluciones que no requieran tratamiento. Este requisito se aplica a palets, cajas y calces, y su incumplimiento provoca retenciones en aduana que pueden retrasar un pedido completo. Es un punto sencillo de resolver, pero que causa problemas con frecuencia cuando se deja para el final.

En cuanto a los Incoterms, la elección entre FOB y CIF determina quién asume el flete, el seguro y el riesgo durante el trayecto, y por tanto afecta al coste total. Los puertos de salida habituales en España son Algeciras y Valencia, con buena conectividad hacia América. En destino, según el mercado, aparecen puertos como Veracruz en México o Manzanillo en el Pacífico. Cerrar puerto e Incoterm junto con el proveedor evita sorpresas en el presupuesto y en los plazos, y encaja bien con una planificación de palets y contenedores revisada desde el principio.

Preguntas previas a la compra de botellas de licores y cremas

Antes de pedir una oferta de botellas de licores y cremas al mayoreo, conviene repasar una serie de puntos en orden. Primero, definir el producto: crema, licor de hierbas, licor de frutas, orujo o referencias cremosas, porque de ahí dependen la densidad, el grado alcohólico y el tipo de servicio. Segundo, fijar el mercado de destino y el canal de venta, porque determinan el formato, el color del vidrio y las exigencias de etiquetado.

Después llega la decisión del envase y del cierre, teniendo en cuenta el comportamiento del líquido denso. En paralelo se resuelve la personalización, eligiendo entre un formato de catálogo con decoración y un desarrollo con molde propio. Por último, se cierra la documentación de conformidad, el etiquetado, el cálculo de palets y el Incoterm. Seguir este orden evita los errores más caros: comprar el envase antes de conocer el producto y dejar la normativa para el final.

Conviene también pensar en la coherencia de la gama. Un catálogo de licores y cremas con demasiadas referencias distintas complica la producción, la logística y la comunicación. Lo habitual es definir uno o dos formatos base —el 70 cl y el 50 cl, por ejemplo— y construir sobre ellos las variantes mediante el color del vidrio, el acabado y la decoración. Así el proyecto gana eficiencia sin perder capacidad de diferenciación. Si estás preparando un lanzamiento de licores o cremas, envíanos las características del producto y te ayudamos a definir el envase adecuado.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre una crema y un licor a efectos de envase?

La diferencia principal es la densidad. Las cremas contienen mucho azúcar y a menudo ingredientes lácteos, de modo que el líquido es más viscoso, sale más despacio y tiende a gotear por el cuello. Eso aconseja bocas algo más anchas y cierres de rosca que se puedan abrir y cerrar muchas veces. Los licores, más fluidos, permiten bocas más estrechas y admiten con más facilidad corcho y corcho con cápsula premium.

¿Cuál es el grado alcohólico habitual de las cremas y los licores?

Las cremas se mueven habitualmente entre 15 y 20 % vol, mientras que los licores ocupan una banda más amplia, con referencias de hierbas y frutas entre 15 y 30 % vol y licores secos que pueden superar el 35 % vol. En todos los casos el grado debe declararse en la etiqueta con la precisión que exija la normativa del mercado de destino.

¿Cuáles son los formatos más utilizados en licores y cremas?

El 70 cl es el formato de referencia en Europa, seguido de cerca por el 50 cl, muy ligado al regalo y a las referencias de gama alta. El 35 cl y las miniaturas de 5 o 10 cl cumplen funciones de degustación, prueba y obsequio, y tienen buena rotación en aeropuertos y tiendas de regalo. La elección depende del canal y del volumen anual previsto.

¿Por qué las cremas tienden a gotear al servir?

Porque son viscosas y azucaradas: el líquido se adhiere al borde de la boca y resbala por el cuello, dejando una marca pegajosa. Se corrige trabajando el conjunto boca-cierre, a veces con una boca ligeramente más ancha, y en algunos casos incorporando un dosificador o vertedor que controle el caudal. Probar el envase con el producto real, y no solo con agua, es la forma más fiable de detectarlo antes de producir.

¿Qué vidrio conviene para un licor de hierbas o un licor de café?

Para el licor de hierbas, el vidrio transparente o ligeramente teñido deja ver el tono verde o dorado, que forma parte del atractivo del producto. Para el licor de café, el vidrio oscuro protege mejor de la luz y refuerza la imagen del producto. En ambos casos, el vidrio ámbar y los tonos oscuros ayudan a conservar los aromas cuando el producto pasa mucho tiempo en la estantería.

¿Es recomendable vender licores y cremas en miniatura?

Depende del canal. Las miniaturas de 5 y 10 cl funcionan muy bien en aeropuertos, tiendas de regalo, cestas de Navidad y acción promocional, y son una forma económica de que el consumidor pruebe una referencia nueva. En cambio, en gran distribución ocupan mucho espacio por unidad de producto y complican la logística, por lo que suelen reservarse para campañas concretas.

¿Qué requisitos de etiquetado hay que cumplir para exportar cremas con lácteos?

Las cremas que contienen lácteos deben declarar los alérgenos correspondientes de forma clara, además de la denominación, el volumen, el grado alcohólico, los ingredientes y la información nutricional aplicable. En México, la NOM-142 impone requisitos específicos para bebidas alcohólicas, y Colombia, Chile, Perú y Argentina tienen sus propios reglamentos de rotulado. Conviene confirmar cada mercado antes de imprimir.

¿Merece la pena un molde propio para una marca de licor?

Un formato de catálogo con color de vidrio específico, acabado esmerilado o serigrafía permite diferenciarse sin asumir la inversión de un molde nuevo, y es la vía más rápida para lanzar. El desarrollo a medida se justifica cuando el proyecto tiene un volumen anual alto y una identidad visual que exige una silueta exclusiva. El alcance, el plazo y las condiciones se determinan según el proyecto, una vez revisados el volumen y el nivel de personalización deseados.

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